sábado, octubre 28, 2006

THIS MORTAL COIL “FILIGREE & SHADOW”.


Publicado por : 4AD, (DAD 609), 1986
Edición comentada : CD

Velvet Belly / The jeweller / Ivy and Neet / Meniscus / Tears / Tarantula / My father / Come here my love / At first, and then / Strength of strings / Morning glory / Inch blue / I want to live / Mama KI / Filigree & shadow / Firebrothers / Thaïs I / I must have been blind / A heart of glass / Alone / Mama KII / The horizon bleeds and sucks its thumb / Drugs / Red rain / Thaïs II

“Filigree & Shadow” será el título seleccionado para el segundo álbum de This Mortal Coil, que se publicará dos años después, en 1986. “Filigree & Shadow” no será tan rotundamente depresivo, no tendrá ese mensaje de ruptura y hundimiento interior sino que será algo más luminoso, algo más esperanzador pero sin abandonar su línea musical basada en la crudeza que todo ser ha de sufrir en la vida. “It´ll end in tears” era completamente opaco, “Filigree & Shadow” pasa a ser traslúcido como el pasado en la memoria.

En este álbum, Ivo Watts-Russell sigue con su dinámica de cambios en los artistas implicados en This Mortal Coil. En “Filigree & Shadow” se dejarán la piel, musicalmente hablando, Dominic Appleton (vocalista) del grupo Breathless, Steve Young (bases programadas) del grupo Colour Box, Mark Cox (teclados) y Andrew Gray (guitarra) del grupo The Wolfgang Press, Simon Raymonde (piano, teclados, guitarra y bajo) del grupo Cocteau Twins, Peter Ulrich (percusión) del grupo Dead Can Dance, David Curtis (guitarra), Alan Curtis (guitarra) y Richard Thomas (saxofón) del grupo Dif Juz, y Martin McGarrick (coros). Otros músicos implicados en esta magia musical serán Deirdre y Louise Rutkowski (vocalistas y coros), John Turner (órgano y teclados), Anne Turner (coros), Alison Limerick (vocalista), Jean (vocalista), Keith Mitchell (guitarra), Nigel K. Hine (guitarra), Les McKuen (coros), Richenel (vocalista), Chris Pye (guitarra), Caroline Seaman (vocalista) y Tony Waera (Didgeridoo).

Simon Raymonde seguirá siendo uno de los artistas más comprometidos con la composición de nuevas creaciones musicales. Peter Ullrich colaborará con su obra “At first, and then” en este álbum, y otros artistas como Van Morrison o David Byrne verán también incluidas sus obras “Come here my love” y “Drugs”, respectivamente. Estéticamente, el diseño seleccionado para dar una imagen a “Filigree & Shadow” consolidará la imagen gótica de This Mortal Coil. “It´ll end in tears” evocaba al espíritu presente pero en constante desvanecimiento, utilizando una imagen poco definida, como con efecto agua, donde se aprecian poco los detalles. Es casi una sombra de luz superpuesta con otra luz de distinta intensidad, casi un negativo. Por el contrario, en “Filigree & Shadow” se muestran rostros femeninos con más detalle, pero en cambio, el color que predomina en la imagen es el negro, con unas sombras mucho más marcadas sobre los rostros como si quisieran proteger al ser, como si quisieran ocultarlo parcialmente tras un velo que oculte sus debilidades, su pesar. Son rostros tristes que piden consuelo, son imágenes de vidas cuya existencia se ha convertido en un calvario interior sin salida. La aflicción reina en esta serie de fotografías pero mostrando un lado humano con más carga de autocastigo, como si ese padecer en solitario, escondido del mundo, pudiera convertirse en una futura salvación. He aquí por qué este álbum es más luminoso, hay como una esperanza latente en todo el disco pero sin llegar nunca a materializarse. “Filigree & Shadow” es un sueño paranoico que sí se ha hecho realidad en la vida de un ser, sin saber este por qué le ha tocado a él, ni tampoco conocer las causas que motivan tal ensañamiento psicológico en su persona. Adentrémonos en esta pesadilla musical multicolor...

Impresiones post-audición :

Suena “Velvet Belly” y su neoclasicismo nos inspira alegría con unos vaivenes coloristas que ensanchan nuestros pulmones, hasta que desde la lejanía, el cántico de un religioso entre piares de pájaros nos lleve a “The jeweller”, el rincón escondido donde un paciente ser trata de recuperar monedas antiguas usando cenizas, unas cenizas que en sus manos, consiguen sacar el brillo perdido a lo largo de los años, pero en cambio sus marcas, ni él ni nadie lograrán nunca repararlas. ¿Una metáfora de la vida? Tal vez. “The jeweller” es otra de mis canciones de This Mortal Coil favoritas, con Dominic Appleton haciendo una interpretación magistral y extraordinaria, apoyado con los etéreos coros de Deirdre y Louise Rutkowski. “The jeweller”, una canción para siempre.

Un solemne piano nos abre la puerta de “Ivy and Neet”, con unos pasajes fantasmagóricos teñidos de decadencia en boca de un saxofón perdido. Con “Meniscus”, seguimos en la vía musical instrumental pero en su interior, la luz se expande iluminándolo todo con reflejos y brillos hasta que la fugaz “Tears”, nos de ese toque neoclásico, de tan solo veintiún segundos, fundamental para entrar en la cruda realidad humana llamada “Tarantula”. En “Tarantula”, Dominic nos hablará de esas personas cuyas mentiras acaban convirtiendo sus vidas en una sentencia de muerte irrevocable. En esta canción, los coros de Deirdre y Louise Rutkowski son los cantos puros de unas santificadas erinias. Alison Limerick es la encargada de interpretar la sentimental canción “My father”, sueño y realidad enfrentados en una soledad. En “Come here my love”, será la sufrida voz de Jean quien nos hable de un esperado amor enfermando con melancolía a una persona. La magia de la percusión con aires orientales será la protagonista en la obra de Peter Ulrich titulada “At first, and then”, hasta que la soberbia “Strength of strings” haga su aparición. “Strength of strings”, junto con “Song to the siren”, es otra de las canciones de This Mortal Coil que nunca me cansaré de escuchar. En ella, Dominic Appleton no solamente nos deja atónitos escuchando su voz, sino que su interpretación, haciendo uso de esa cadencia tan elástica y seductora a la hora de cantar, da a la letra de esta canción una fuerza que la permite llegar con facilidad a nuestro más recóndito rincón del alma. He aquí su letra:

STRENGTH OF STRINGS
In my life the piano sings
Brings me words that are not the strength of strings.
Fiery rain and Ruby's cooling sun.
Now I see that my world has only begun.
Notes that roll on winds with swirling wings...
Brings me words that are not the strength of strings.


De la fuerza de “Strength of strings” pasamos a la delicadeza de “Morning glory”, canción interpretada por Deirdre y Louise Rutkowski. La historia de un ser encerrado en la soledad de su casa, y el cual se dedica a encender velas en una ventana con la esperanza de atraer a los vagabundos que por allí pasen. Una etérea canción mitad tristeza, mitad ilusión. Una vela musical con negrísima sombra. La instrumental “Inch blue” nos dejará entre vaivenes orientales hasta que “I want to live” nos abandone en una cuerda floja situada encima de la muerte. “I want to live” es otra excelente canción de This Mortal Coil donde de nuevo, Deirdre y Louise Rutkowski vuelven a poseer nuestra alma con sus bellas voces en unas melodías neoclásicas impresionantes, destacando especialmente la pieza comprendida en el segundo minuto de canción (del 2:13 al 2:43), treinta segundos que son todo un universo de sensaciones en donde uno desearía poder volar, evaporarse, trascender hasta el origen de la propia vida. Pero los buenos momentos son cortos y bruscamente, la instrumental “Mama KI” entra en acción con sus afiladas notas. Rápidamente, “Filigree & shadow” será quien coja el relevo pero relajando mucho más la tensión anteriormente creada.

La fantasmagoría regresa con “Firebrothers”, interpretada por Richenel, con la voz distorsionada para dar un mayor efecto de ultratumba a una letra con constantes metáforas místicas. El poder más allá de nuestra razón se desatará al final de la canción entre sonidos apocalípticos. “Thaïs I” se presentará con un helicóptero sobrevolándonos, hasta que su paso nos deje en “I must have been blind”, y el eco de la voz de Richenel nos cante casi a capela esta seductora canción. La apoteósica “A heart of glass” quebrará la armonía creada con sus bramidos celestiales que señalan al ser humano su extrema debilidad. Y llegamos a la canción “Alone”, otra de las canciones insignia de This Mortal Coil. “Alone” es el decálogo del ermitaño forzado a serlo por la propia vida. En “Alone”, Caroline Seaman y Alison Limerick han sabido como mostrar esa piel tan destrozada como un traje hecho jirones. La guitarra final, una afilada navaja usada para tal fin. Sin tiempo para la recuperación entramos en la espiral de “Mama KII”, apareciendo posteriormente en la latente “The horizon bleeds and sucks its thumb”, una lanza clavada en el corazón del espíritu y cuya muerte acelerará. El minotauro se desangrará en una esquina del laberinto mientras sus ojos mirarán al cielo pidiendo una respuesta que nunca verá. Los falsos paraísos aparecerán en “Drugs”, una visión distorsionada que el ego trata de hacer presente en su mundo de forma artificial. Tras el engaño, el llanto de “Red rain”, con unos pasajes plásticos e idílicos que rozan la fantasía más optimista. Finalmente, “Thaïs II” dará el cierre a este revolucionario álbum dejándolo todo cubierto de brumas. Oculto quedará el peligro para nuestros ojos, como casi siempre. Disfrútenlo.

THIS MORTAL COIL, UNA OSCURA ETERNIDAD (3ª parte)

Lux_Atman

Artículo Nº: 37
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