jueves, octubre 12, 2006

HECTOR BERLIOZ "LA CONDENACIÓN DE FAUSTO".

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Desde el año 1999 difundiendo la cultura musical más selecta (ethereal, experimental, ambient, neofolk, dark-ambient, noise, electroacústica, industrial, electro-dark…) a través de la REVISTA CULTURAL ATIS&NYD (1999 - 2002), SHADOW’s GARDEN WEBZINE, OUROBOROS WEBZINE y LUX ATENEA WEBZINE (desde 2006 hasta la actualidad).


Publicado por : Decca, (465 031-2), 1999
Edición comentada : CD + libro

Primera parte: Le vieil hiver a fait place au printemps / Marcha húngara.
Segunda parte: A boire encor! Du vin! / Oh! Qu´il fait bon / Certain rat, dans une cuisine / Amen / Voici des roses / Dors! Dors! hereux Faust / Ballet de los silfos
Tercera parte: Tambores y trompetas tocan retreta / Merci, doux créposcule! / Autrefois un roi de Thulé / Devant la maison, de celui qui t´adore / Grand Dieu! / Allons, il est trop tard!
Cuarta parte: D´amour l´ardente flamme / Nature immense, impénétrable et fière / A moi, Vortex! Giaour! / Ha! Irimiru Karabrao! / Laus! Laus! Hosanna! Hosanna!


Hector Berlioz (1803-1869), el único músico romántico francés, y posiblemente, el más puro y diverso compositor del Romanticismo, con el contraste como seña de identidad en toda su obra. Si ha habido un músico trasgresor hasta la médula, este no ha sido otro que Berlioz. De por sí, nunca compuso para atraer o para encandilar, sino para provocar a quienes le escucharan. Berlioz no respeta ni las leyes ni las reglas musicales vigentes en su época, incluso, en el caso de esta obra los puristas más estrictos no la consideran como ópera. La trasgresión es tan evidente en sus composiciones que en esta ópera, lleva a su personaje principal hasta Hungría. Y es el único Fausto musical sin final feliz. He aquí la razón principal del título de esta obra. Como máximo representante musical del espíritu romántico, ¡qué se podía esperar!.

El personaje de Fausto, de Berlioz, es frágil, con la duda siempre presente, y en manos de la desesperanza y el fracaso. Un ser melancólico en su esencia. Por este motivo, este Fausto será la versión personificada que más le conmueva, que toque su fibra sensible con más agudeza. El maestro Berlioz fue una persona conocida en la época por su mal humor, y peor carácter. Permanentemente insatisfecho, se movió por la vida en un continuo desequilibrio. Como irrecuperable enfermo del deseo y del amor, vivió momentos intensos y exuberantes. Un ser de vida extrema y pasional que nos dejó una obra musical inigualable e incomparable. “La condenación de Fausto” fue estrenada en el año 1846, pero la obra no fue comprendida por el público francés del momento. Demasiado atrevida y revolucionaria para esos tiempos, salvo para el público ruso, que lo aclamó y vitoreó con júbilo.

“La condenación de Fausto” está dividida en cuatro partes. En la primera encontrará a Fausto en la primaveral llanura húngara cantando a la Belleza, huyendo de la alegría y el jolgorio popular, y admirando a los soldados que parten hacia la guerra. En la segunda parte, Fausto aparece en el norte de Alemania en su estudio, lugar escogido para suicidarse. Un veneno por él preparado, espera ser ingerido para liberarle de una triste vida, pero la última palabra no ha sido aún dicha, como así él pensaba. Mefistófeles se le aparecerá, tentándole con un sueño. Fausto pasará por una taberna de Leipzig, y posteriormente, irá a la orilla del río Elba donde conocerá a Margarita, la mujer que se convertirá en su amada. Cuando Fausto se despierta del sueño, pide a Mefistófeles que le lleve hasta ella. En la tercera parte, Fausto llega de noche hasta la habitación de Margarita. Margaríta ya había visto en sueños a Fausto como si fuera su amante, y gracias a las argucias de Mefistófeles, caerán rendidos el uno sobre el otro y la pasión les embriagará arrebatadoramente hasta que la llegada de unos vecinos obligue a Fausto a huir. Finalmente, en la cuarta y última parte, Margarita anhela el regreso de Fausto mientras este, tras haberse internado en una selva, se siente como un ser poderoso en el Universo. Pero las dichas empiezan a venirse abajo tras anunciarle Mefistófeles que Margarita ha sido condenada a muerte, acusada del asesinato de su propia madre. Margarita suministraba a su madre un narcótico cada vez que veía a Fausto, hasta que la dosis se hizo mortal. Ante este revés en su vida, Fausto decide vender su alma a cambio de que ella quede libre de morir en la horca. Margarita queda a salvo, pero Fausto no se reunirá con ella aunque él así lo crea. A cambio de la vida de Margarita, Fausto ha firmado su condenación.

Este disco contiene la grabación de la obra dirigida por Charles Dutoit, e interpretada por Richard Leech (tenor, en el papel de Fausto), Gilles Cachemaille (barítono, en el papel de Mefistófeles), Françoise Pollet (soprano, en el papel de Margarita) y Michel Philippe (bajo-barítono, en el papel de Brander, estudiante que canta en la taberna de Leipzig) en St. Eustache, Montréal, Canadá, del 27 al 29 de octubre de 1994. Desde mi punto de vista, en esta obra destacan la historia de la rata en la cocina, “Certain rat, dans une cuisine”, alegre y graciosa, reflejando muy bien el ambiente de charanga existente en una taberna; la fuga “Amen”, con un juego de voces ingenioso y admirable; los treinta últimos segundos de “Dors! Dors! Hereux Faust”, en donde Mefistófeles les da las gracias a los silfos y gnomos, una delicadeza musical emotiva; el roque mítico de “Autrefois un roi de Thulé”, con un contrabajo y una viola acompañando a la luminosa y pausada voz de la soprano, que nos sensibiliza ante tales palabras que hablan del ideal, del amor y la fidelidad hasta la muerte; la melancolía amorosa de “D´amour l´ardente flamme”, con ocho minutos de aria que te llegan al alma de la mano de una vaporosa voz de soprano; y como no, la huida de Fausto y Mefistófeles a caballo, y su firma condenatoria en “A moi, Vortex! Giaour!”, instrumentalmente magistral. El final de la obra, “Laus! Laus! Hosanna! Hosanna!”, divino y celestial. Berlioz fue distinto, especial hasta después de su muerte. Los caballos que tiraban del coche fúnebre que transportaba su cadáver, se lanzaron a galope tendido por la vía dejando al cochero en tierra, y al cortejo atrás, mirando cómo se lo llevaban. La Naturaleza no comparte los funerales de sus genios más queridos. “La condenación de Fausto”, ¿Berlioz habló de nuestra condenación como seres humanos? Estos setenta y siete minutos pueden darle una posible respuesta. Disfrútenlo.

Félix V. Díaz
RESEÑA Nº: 5
En Lux Atenea Webzine solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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