jueves, octubre 12, 2006

“CATASTROPHE BALLET”, LA PUREZA GÓTICA DE CHRISTIAN DEATH.

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Desde el año 1999 difundiendo la cultura musical underground más selecta (ethereal, experimental, ambient, neofolk, dark-ambient, noise, electroacústica, industrial, electro-dark…) a través de la REVISTA CULTURAL ATIS&NYD (1999 - 2002), SHADOW’s GARDEN WEBZINE, OUROBOROS WEBZINE y LUX ATENEA WEBZINE (desde 2006 hasta la actualidad).

Publicado por : Contempo Records, (CONTE 105), 1986
Edición comentada : Vinilo 12” con libreto

Awake at the wall / Sleepwalk / The drowning / The blue hour / As evening falls / Androgýnous noise hand permeates / Electra descending / Cervix couch / This glass house / The fleeing somnambulist

Valoración de la calidad del vinilo : 9 (excelente vinilo, destacando tanto el material utilizado como la grabación e impresión, que son dignos de elogio; una obra de esta categoría es casi impensable escucharla y apreciarla en un formato que no sea en vinilo)


CHRISTIAN DEATH “CATASTROPHE BALLET”

Publicado por : Contempo Records, (CONTE 105 P), 1987
Edición comentada : Vinilo Picture 12”

Valoración de la calidad del vinilo : 9 (excelente vinilo, destacando tanto el material utilizado como la grabación e impresión, que son dignos de elogio; un placer musical de alto contenido fetichista debido al especial significado de las imágenes impresas)



 CHRISTIAN DEATH “A CATASTROPHE BALLET with Rhapsody of Youth and Rain”

Publicado por : Contempo Records, (CONTEDISC 105), 1987
Edición comentada : CD Picture con tres canciones extra.

Awake at the wall / Sleepwalk / The drowning / The blue hour / As evening falls / Androgýnous noise hand permeates / Electra descending / Cervix couch / This glass house / The fleeing somnambulist / The somnolent persuit / Between youth / After the rain



CHRISTIAN DEATH “BELIEVERS OF THE UNPURE - The Sin and Sacrifice of Christian Death”

Publicado por : Jungle Records, (JUNG 24 T), 1986
Edición comentada : Vinilo 12” Maxi

Believers of the unpure / Between youth / After the rain

Valoración de la calidad del vinilo : 9 (excelente vinilo, destacando tanto el material utilizado como la grabación e impresión, que son dignos de elogio; una obra de esta categoría es casi impensable escucharla y apreciarla en un formato que no sea en vinilo)


CHRISTIAN DEATH “CATASTROPHE BALLET”

Publicado por : Nostradamus / Dutch East, (NOS1054-1), 1990
Edición comentada : Vinilo 12” con libreto

Valoración de la calidad del vinilo : 9 (excelente vinilo, destacando tanto el material utilizado como la grabación e impresión, que son dignos de elogio; una obra de esta categoría es casi impensable escucharla y apreciarla en un formato que no sea en vinilo)


CHRISTIAN DEATH “CATASTROPHE BALLET”

Publicado por : Candlelight Records, (CANDLE039CD), 1999
Edición comentada : CD Picture con fotos digitales y dos canciones extra.

Awake at the wall / Sleepwalk / The drowning / The blue hour / As evening falls / Androgýnous noise hand permeates / Electra descending / Cervix couch / This glass house / The fleeing somnambulist / Awake the wall (live) / The drowning (live)



Quedaban unos pocos años para que la década de los ochenta llegara a su fin. Una noche entre semana, uno estaba en el cuarto de baño lavándose las manos tras haber terminado de cenar y en el salón, la televisión estaba encendida. En la pantalla, otra edición del inolvidable programa de Paloma Chamorro llamado “La Edad de Oro”. Cuando me estaba secando las manos, y gracias a que había dejado la puerta abierta, de repente, empecé a escuchar una música tan maravillosa que, aun sin haber terminado de secarme del todo, salí rápidamente corriendo al salón para saber quién, o que grupo, tocaban esa música que me resultaba tan afín. Cuando llegué, tan solo me dio tiempo a leer en la parte inferior de la pantalla el nombre del grupo: Christian Death. El nombre de la canción desapareció antes de poder memorizarla. Busqué papel y un bolígrafo para anotar ese nombre, y así no olvidarlo, pero algo había nacido dentro de mí en ese instante vivido, en esa música que había escuchado y que sentía tan cercana a mí, tan íntima, tan privada, como si alguien hubiera podido leer en mi interior más secreto y luego hubiera compuesto una canción. Cuando me acosté, me dije que al día siguiente comenzaría la búsqueda de tan preciado grupo, pero ese acto terminaría convirtiéndose más en un rastreo complicado y difícil. Durante unos días, las respuestas que más veces recibí cuando preguntaba en las tiendas de discos: “¿tienen algún disco de Christian Death?, fueron, “¿Christian Death? ¿No será Cristian Dios? (parece ser que en esa época había un grupo así llamado, y del cual sí tenían material)”, “¿Christian Death? es que no me suena de nada. ¿Qué música hacen?”, “¿Christian Death? ¿Sabes cómo se llama su disco?”, así hasta que por fin, en una tienda llamada Escridiscos (cercana a la plaza de Callao, Madrid) me dijeron que tenían un disco de ellos. La euforia se desató dentro de mí. El dueño se marchó, y en escasos minutos regresó, entregándome un disco del grupo. Su título, “Catastrophe Ballet”. Estaba que no me lo creía. Le comenté si este grupo tenía editados más discos, contestándome que sí, pero que los habían devuelto hacía poco porque no se vendían, y que el disco que tenía en mis manos me lo había podido dar porque se había mezclado con otros, pero también tenían previsto devolverlo próximamente, pese a su reciente publicación. Le indiqué que estaba muy interesado en comprar todos los discos que trajeran del grupo, y me tomaron nota. Cuando hizo una llamada a su proveedor, me confirmó que en dos días tendría los otros discos en la tienda. Así fue como conocí este legendario grupo gótico cuya música no he dejado de escuchar y adorar desde entonces, y en el caso de este álbum, se unieron a estos sentimientos de culto la primera audición de un disco suyo, ¡y qué disco!, y el recuerdo de la escucha de un vinilo cuyas canciones se convirtieron en cómplices inseparables de mi visión gótica de la vida, una perspectiva que forma parte de mí desde lo más profundo de mi alma.

A partir de entonces, y gracias a “La edad de Oro”, pude seguir la trayectoria musical del grupo, dándome cuenta de la gran suerte que había tenido al haber escuchado como primer disco, “Catastrophe Ballet”, el cual considero como El Mejor Álbum de Christian Death. Un disco imprescindible para quien vemos lo gótico como una cultura, como una perspectiva con la cual ver la vida.

“Catastrophe Ballet” es el disco que Rozz Williams dedica a André Breton, indicado claramente en el libreto incluido en su interior, y como homenaje personal a los movimientos surrealista y dadaísta. Este álbum se graba en tierras galesas, entre concierto y concierto que por aquel entonces, el grupo estaban dando durante su primera gira europea. Rozz Williams se encontraba entonces fascinado por la cultura y vida francesa, y ese espíritu dejó impregnado de decadentismo y glamour gran parte de las canciones compuestas para este trabajo. Al grupo Christian Death, liderado por Rozz, se le habían unido los componentes del grupo Pompeii´99, y tanto Gitane Demone como Valor y David Glass empiezan a influir en el mensaje musical del grupo, sobre todo, estos dos últimos ya que su peso en la composición de temas aumenta considerablemente en este disco. Las primeras tiranteces dentro de la formación empiezan a salir a la luz, y muestra de ello es la eliminación del comentario sobre quienes han compuesto cada canción, quedando solamente impreso el nombre de Rozz Williams en el libreto incluido en la edición en vinilo.

La primera edición de este álbum fue publicada en 1984 por el sello FR. La portada original de este disco es exactamente la misma que la utilizada en la edición publicada por Nostradamus / Dutch East en el año 1990, una copia casi exacta de la de 1984, variando solamente en la calidad y el formato del libreto incluido dentro del disco. Pero la edición y portada más conocida de “Catastrophe Ballet” será la publicada por la compañía italiana Contempo Records en 1986, y cuya edición en vinilo picture del año 1987 es una de las más buscadas dentro de la amplia discografía del grupo. Ese mismo año, Contempo sacará al mercado la edición en formato CD de este trabajo con tres temas extras, cambiando también la portada del mismo. Las dos últimas canciones utilizadas como extras fueron anteriormente publicadas por la compañía Jungle Records, en un maxi titulado “Believers of the Unpure - The Sin and Sacrifice of Christian Death”. La última edición de este trabajo la publicó en 1999 el sello Candlelight Records en formato CD, con dos canciones y una colección de fotos como extras. Para su portada, tan solo variaron el color del marco de la portada original, pasando del color lila al azul. Como se puede comprobar en estas líneas, hablar de “Catastrophe Ballet” no es hablar indistintamente de un trabajo del grupo Christian Death. Quién sabe si el futuro nos deparará nuevas sorpresas en próximas ediciones.

“Catastrophe Ballet”, los complicados equilibrios que todo ser ha de realizar para seguir existiendo. Una danza, un ballet vivo, creativo, imaginativo cuyo constante riesgo es la caída, la catástrofe. “Catastrophe Ballet” es el ciclo imparable de la vida y la muerte, del pasado y el futuro que gira y gira sin cesar en el presente de cada uno de nosotros. “Catastrophe Ballet” es renovación, es tirar todo aquello que nos lastra o no nos sirve, es preferir una dura soledad a una insatisfactoria compañía, es ser fiel a los principios asumiendo las consecuencias. Es el amor a un pasado que azuza el fuego de la pasión presente, pero en un presente perfecto, en un amor pasional perfecto e ideal. “Catastrophe Ballet” es el Romanticismo Gótico del siglo XX. Una botella de champagne, una incomparable compañía y una edición en vinilo sonando en una cálida habitación. O tal vez, tumbados, en compañía de nuestra soledad, mirando el cielo a través de la ventana y observando como las nubes van pasando, se van transformando, desintegrando, mientras “Catastrophe Ballet” suena en un giradiscos. Momentos y más momentos. Pasemos a escucharlo...

Impresiones post-audición :

Un etéreo sonido de teclado, un piano con notas saltando de un lado a otro de la canción, la susurrante voz de Rozz cantando pausadamente la letra de “Awake at the wall”, los gritos de Gitane Demone perdiéndose en el fondo como una diabólica arpía perdida en una oscura cueva. Las palabras de Rozz terminarán cayendo como gotas de lluvia hasta que la enérgica “Sleepwalk” aparezca para sacudir nuestro espíritu. Con el teclado extendiendo pasajes sacros y Gitane Demone como sacerdotisa, en “Sleepwalk” Rozz Williams nos hechiza con su arte, con su inconfundible forma de cantar para enseñarnos como el miedo y la soledad están íntimamente unidos.

En la canción “The drowning”, es la batería y la guitarra eléctrica las que marcarán el paso seguido por nuestra vida hacia el cadalso inevitable. Habitaciones vacías, espejos rotos, existencias malditas en casas enfangadas, así es “The drowning” con un lánguido Rozz Williams al borde del colapso interior. Tras “The drowning”, una de las más grandes canciones que se hayan compuesto nunca en la historia de la música gótica: “The blue hour”. Si buscas el decadentismo en una canción, “The blue hour” será tu canción. “The blue hour” y los difíciles caminos de la acidia, de una vida cuyo patrón establecido por la sociedad nos deja vacíos, huecos, sin ilusión ni esperanza. Pero la libertad tiene un riesgo, y “The blue hour” en manos de Rozz, sabe muy bien como conectar, como desplegar los interrogantes que constantemente vienen a nuestra mente cuando nos encontramos con caminos existenciales que se bifurcan y no sabemos hacia donde seguir, hacia donde nos llevará nuestra elección tomada. ¿Habremos seleccionado lo mejor para nosotros?.

Una joya es la canción “The blue hour”, pero entonces, ¿qué podemos decir de la siguiente canción, “As evening falls”? Otra joya musical gótica, otro diamante incorrupto. De nuevo, esa contundente batería y esa guitarra afilada imponiéndose con cortantes melodías aceleradas como cuando los acontecimientos nos sobrepasan y no sabemos cómo pararlos, para poder analizarlos y superarlos. ¡Qué guitarra, que batería, que voz, que oscuro placer!. ¡Que ocaso de la luz! La verdadera realidad que se oculta y pierde, dejándonos ciegos, desvalidos, vulnerables... sin sentido de la vida. ¡Cuántas veces habré escuchado esta canción tras un fracaso! Esta mezcla de perdición e impulso me irradia un curioso sentimiento de aguante, resignación y esperanza que se torna en un cambio positivo que no sabría muy bien cómo explicar con palabras. Solamente sé que si tras sufrir un duro varapalo, escuchas esta canción, tu lastimosa situación habrá cambiado bastante en tu presente post “As evening falls”.

Damos la vuelta al disco. La rueda de la fortuna siempre chirría y se deja notar. Así es la instrumental “Androgýnous noise hand permeates”, tambores de gloria y sufrimiento, de ilusión y dolor. Y suenan los primeros compases de la magna “Electra descending”, con una batería latiendo como nuestro apasionado corazón, con un teclado dando placer a nuestro espíritu, con una guitarra unas veces poderosa y otras depresiva como un electro encefalograma de nuestras vivencias, del estado de nuestra ánima. Y preguntas, nuevas preguntas, ¿es la vida una sucesión de preguntas a las que debemos dar la mejor de las respuestas?, preguntas y más preguntas pero en “Electra descending”, estas son imborrables, agridulces, bellamente espinosas:

“What about her? The wages of sin.
What about him? He´s getting closer.
And what about the bells? Nipples licking the clouds.”


La mortuoria “Cervix couch” llega con su solemne atmósfera de recogimiento místico. La soledad se convierte en un medio para llegar a otros planos de consciencia más elevados, y tras subir un peldaño más, la vida, la sociedad, el mundo, la familia, los amigos, los gestos de la gente desconocida quedan sin parte de su máscara, asustándonos ante tales visiones. ¿Estaremos locos? ¿Habremos perdido el norte? El Ego sufre y el instinto suplica que sigamos adelante. El Ego exige que te pongas una venda en los ojos y sigas, mientras el instinto te pide recogimiento y valentía frente a los nuevos y desconocidos retos. Y solamente tú podrás tomar una determinación. ¡Qué cuesta arriba se ven los dos horizontes! “This glass house” y el poder de influencia de algo externo en nuestro interior. Parece una salvación pero dudamos. Parece una sonrisa pero no nos da confianza. Parece que nos ama pero oculta algo peligroso para nuestra felicidad. ¿Cuántas casas son esta canción? ¿Cuántas veces has escuchado la canción “This glass house” cuando el refugio donde vivías se convirtió en un infierno, siendo flagelado sin descanso ni compasión? ¿En cuántos cristales deseaste que estallara esa casa de dolor y tormento donde lo físico casi era lo que menos importaba frente a lo psíquico? ¿Qué factura pagas todavía en la vida como hipoteca por haber vivido en una casa llamada “This glass house”? Finalmente, y cerrando esta cara B, se encuentra “The fleeing somnambulist”, una siniestra composición donde las calles son frías, la noche nos trae la luz de la tristeza, donde los pasos son amenazas y las personas vagan por sus aceras sin rumbo ni destino. “The fleeing somnambulist”, la mirada del iluminado cuando pasea por las calles de su ciudad. ¿Tú también prefieres estar en un segundo plano, observando, analizando, aprendiendo, evolucionando?. ¡Qué áspera se hace la existencia cuando ese es el camino escogido en la vida! ¡Cuántas risas y alegrías ves camuflando infiernos internos de dolor y tristeza!

En la edición en CD publicada por Contempo se incluyen tres canciones extras. “The somnolent persuit”, una composición basada en “The fleeing somnambulist” pero mucho más ultraterrena al incorporarla voces y secuencias grabadas al revés. “After the rain” es una fantasmagórica canción cantada por Valor, y con una letra muy acorde a su tenebrosa atmósfera. Su piano, digno de una película de miedo. “Between youth” es todo lo contrario, es mucho más trágica, más arrogante, más inquieta. También cantada por Valor, con el privilegiado coro de Gitane Demone, “Between youth” es una de las canciones de Christian Death que más me gusta, con una percusión impactante, truenos sonando como fondo, Gitane Demone lanzando infernales rayos y Valor plantando cara a un presente esquivo y traicionero. “Between youth” es una excelente canción que satisfará al amante del rock gótico más exigente. En la edición publicada por Candlelight en CD, se incluyen dos canciones grabadas en directo, “Awake the wall” y “The drowning”, de una calidad normal ya que el sonido no está bien ecualizado, llevándonos algún que otro sobresalto pero como documento sonoro, no tiene precio para los seguidores incondicionales de Christian Death. La colección de fotos incluida en este CD es amplia, interesante, y con un curioso detalle: solamente Valor aparece en las fotos, anotaciones,... parece ser que Valor quiso devolver la misma moneda a Rozz con esta edición, pero a los que cogieron en medio fueron a Gitane Demone y David Glass, los cuales también han sido ignorados por el propio Valor. Si es que cuando se siembra vientos, el huracán que se avecinará no respetará a nada ni a nadie. En fin, los típicos enredos dentro de la escena musical en general. Para finalizar, nada mejor que dejar una constante incluida en la mayoría de las ediciones publicadas: el intrigante texto escrito por Valor. En el templo de la Cultura Gótica hay un altar dedicado a la música. Allí encontrarán un álbum, “Catastrophe Ballet”. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

My feet sank within the foamy folds
their gaping wounds
intoxicated by the sting.

I raised my dagger to stab a woman´s breast,
firmly resolved that she was the sea king.

Great Vessels transformed
into parasites
feeding from my wounds.

If I could annhilate this “chain of causation”
decay could relinquish defiled souls.

VALOR


Félix V. Díaz
RESEÑA Nº: 1
En Lux Atenea Webzine solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

Otras reseñas recomendadas:
A “”.
A “”.
A “”.
A “”.

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1 comentario:

FORASTERO dijo...

Este disco es una obra maestra que trasciende su género y que nadie salvo cuatro espabilados conoce. Nunca lo he podido escuchar en vinilo. La versión en CD que tengo tiene lo que los anglosajones llaman "dropouts", pequeños desvanecimientos y variaciones en el sonido, como si algo estuviera mal en la conversión a cedé o en los masters originales; lo he contrastado con la versión remasterizada mas reciente y los errores se repiten. Una lástima que no parezca existir una edición impoluta de este maravilloso disco. Pero bueno, incluso a eso se acostumbra uno dada la calidad de la música. En general, los tres primeros álbumes de estudio de Christian Death son estupendos; el resto merece la pena hacer como que no existen...

Muy buen artículo. Un saludo.

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