martes, noviembre 21, 2006

G. I. GURDJIEFF, “RELATOS DE BELCEBÚ A SU NIETO”


Publicado por : Editorial Sirio
ISBN : 84-7808-370-7 Edición : 2001

Pese a su título, no escribo sobre un libro satánico, o sobre satanismo, nada mas lejos de la realidad. “Relatos de Belcebú a su nieto” es un libro puramente espiritual y místicamente clarificador por la calidad de su mensaje, y escrito por uno de los maestros esotéricos más lúcidos del siglo XX, George Ivanovich Gurdjieff.

G. I. Gurdjieff nació el 1 de enero de 1877 en la ciudad de Alexandropol, perteneciente a la provincia rusa de Kars. Desde muy joven ya destacó por su inteligencia y facilidad de aprendizaje de los más diversos oficios, convirtiéndose muy pronto en una persona multidisciplinar, polifacética y amante de las diversas ramas del conocimiento, ya sean estos científicos o espirituales. Posteriormente decidirá, junto a un grupo de compañeros, iniciar el camino de la aventura por las vastas tierras del Asia Menor, un periplo personal de autoconocimiento al que dedicará más de veinte años de su vida, y durante el cual, tomará contacto con diversas escuelas místicas orientales que serán cruciales en su vida.

Pasado este largo periodo de tiempo, en el año 1913 Gurdjieff reaparecerá en la ciudad de Moscú, empezando a impartir y enseñar los elevados conocimientos adquiridos hasta que la revolución rusa le obligue a buscar refugio en la ciudad de Constantinopla, pero durante el periodo de tiempo que permanece en tierras rusas, conocerá a quien será el principal discípulo y seguidor de su escuela filosófica, el matemático ruso Ouspenski.

De Constantinopla viajará a Inglaterra y de allí a Francia, país en donde fundará su institución filosófico-esotérica conocida con el nombre de Instituto para el Desarrollo Armonioso del Hombre. De allí saltará a la fama mundial debido al mensaje revolucionario de su doctrina, y cuya repercusión en Occidente será crucial. Pero en el año 1924, Gurdjieff sufrirá un accidente de coche que le llevará a reconducir el camino que hasta ahora había escogido, pasando a cerrar su institución y a dedicarse de lleno a escribir una serie de libros que se convertirán en obras místicas fundamentales para la corriente gnóstica.

El 29 de octubre de 1949, el alma de Gurdjieff abandonó su cuerpo en la ciudad de París, dejándonos un legado cultural místico de incalculable valor. A Gurdjieff le debemos el conocimiento en Occidente del Eneagrama y de las danzas derviches, útiles para alcanzar planos de conciencia más elevados, y ambas procedentes de las escuelas místicas sufíes. Pero Gurdjieff, con ese espíritu renacentista que tan bien le define, destacó también como compositor musical, como creador de danzas y posturas corporales que permiten a quien las practica, elevar su espiritualidad de forma efectiva y comprobada, en unas danzas que llevan su propio nombre, Danzas de Gurdjieff; y sentó con sus bases espirituales, una avanzada enseñanza cuya metodología actúa tanto en el plano físico, como en el emocional y mental del individuo.

Gurdjieff es esencial e insustituible para el hombre espiritual, como el agua lo es para los peces, y “Relatos de Belcebú a su nieto” es la primera parte de una obra compuesta por diez libros escritos por el autor. “Relatos de Belcebú a su nieto” lo forman los tres primeros libros, dejando los otros dos grandes libros pendientes de mi comentario.

“Relatos de Belcebú a su nieto” es un libro en donde Gurdjieff realiza una selección de lectores con una efectividad admirable. ¿Cómo puede ser esto? Pues de forma muy sencilla. Este libro tiene más de novecientas páginas, primer filtro; el maestro abusa del uso de términos inventados, difíciles de memorizar y leer, que llevan al lector no iniciado al aburrimiento y al desprecio de su contenido, segundo filtro; si esto todavía no ha permitido conseguir la harina más fina posible, Gurdjieff tiende a repetir las cosas una y otra vez hasta la saciedad, una inteligente estratagema para acabar con el profano más duro e insistente, tercer filtro; y como filtro final, como no, Gurdjieff inventa una historia pseudo-fantástica para quitarle todo posible apoyo documental a aquellos que creen que la mística es tan solo aprenderse de memoria una serie de símbolos, de mensajes y pautas. Aquí el maestro demuestra la gran sabiduría sufí adquirida, e integrada en su ser. Todo un genio del mensaje místico escrito.

Se que más de un lector cuando vea el libro y se atreva a leerlo, así, sin ninguna persona que le guíe, pensará que este libro es poco menos que una burla, una broma literaria cara, un cuento vamos. ¡Pues sí!, este libro es un cuento, un exquisito cuento revelador. Disfrútenlo, y si no es así, busquen a un guía que les ayude. “Relatos de Belcebú a su nieto” se acabará convirtiendo en un libro que leerán y releerán... tras haber pasado por su tamiz. Disfrútenlo.

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Lux_Atman

Artículo Nº: 83
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1 comentario:

solunojo dijo...

Hola, yo tengo ese libro publicado por editorial Sirio, es genial, muy interesante todo lo que relata y la forma en que lo hace